Día del libro.

 

 

Por: Sauris Ramírez/ Docente, escritor y periodista

-Las ideas transformadoras de la vida siempre me han llegado a través de los libros. -Bell Hooks.

En esta fecha de celebración del Día del Libro, el 23 de abril, me resurge una pregunta, que supongo se realizan muchos dominicanos: ¿Qué se está haciendo en el país en apoyo y promoción del libro y la lectura?

La percepción que considero más generalizada es una actitud tímida por parte del Estado y las instituciones responsables en cuanto a ejecutar un plan agresivo y eficaz en ese sentido.

Desde el Ministerio de Cultura, las instituciones educativas, incluyendo las universidades, tienen dentro de sus planes acciones en torno a la preocupación que motiva estos párrafos.

¿Pero puede decirse que en nuestro país se siente en cada rincón de nuestra geografía esas ejecuciones; Se puede afirmar, que fuera de algunas fechas puntuales, se aplican estrategias y se desarrollan actividades para motivar la lectura; se apoya durante todo el año la publicación de obras literarias y su promoción correspondiente? Me parece que no.

De ahí lo grave y terrible de esta conclusión. Y más con la inacción gubernamental ante el bombardeo de música, programas radiales, televisivos y digitales que atentan contra el buen gusto y contra las buenas costumbres, y que son de consumo de nuestros niños y jóvenes.

Solo la buena lectura eleva los niveles de conciencia y criticidad tan útiles para solucionar otros tantos males de la patria.

Los que nos movemos en los ámbitos educativos sabemos que hay una gran producción de todos tipos de obras, literarias o no, en las universidades y hasta en los liceos. Pero que estas creaciones se mantienen en el anonimato ya que no hay suficiente apoyo para su edición y publicación.

Un sencillo ejemplo es la Editora Universitaria de la UASD, dirigida y formada por un tremendo equipo de hombres y mujeres con los mejores deseos de que esa entidad juegue el rol que le corresponde. Pero se enfrenta a la pared que frena cualquier proyecto, falta de recursos. Lo mismo ocurre con otras entidades gubernamentales con programas maravillosos, pero limitados por la falta de presupuesto. Es el caso de Nuestra Editora Nacional.

Está claro que hay una necesidad de aplicar con fuerza una real política de Estado que apoye el libro y la lectura, porque así se fortalece la identidad y la formación del ciudadano al que debemos aspirar como nación. Estas ejecutorias no deben ser algo coyuntural y mucho menos de gestión gubernamental permeada por intereses partidarios.

Este nuevo gobierno tiene en esta debilidad un terreno fértil para dejar una impronta que impacte en lo cultural y lo socioeducativo así como las competencias lectora en el pueblo.

La República Dominicana en estos momentos amerita más que nunca mucha lectura y mayor producción bibliográfica y eso solo se logra con una estratégica planificación y un real presupuesto
que apoye y promueva el libro y la lectura durante todo el año.

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