El presidente de Miguel Díaz-Canel confirmó este viernes que funcionarios de Cuba han mantenido conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos, en un momento de fuerte presión política y económica sobre la isla caribeña.
Durante una reunión con miembros del gobernante Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Ministros, el mandatario explicó que los contactos buscan abordar las diferencias entre ambos países mediante el diálogo. Según Díaz-Canel, las conversaciones están dirigidas a “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”.
Las declaraciones se producen en medio de una política de máxima presión impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha manifestado públicamente su deseo de un cambio de régimen en la isla, ubicada a apenas 150 kilómetros del territorio estadounidense. Washington considera que el gobierno cubano representa una “amenaza excepcional”, en parte por sus relaciones con países como Rusia, China e Irán.
La presión estadounidense también incluye sanciones y restricciones energéticas. En los últimos meses, la isla ha enfrentado una grave crisis energética que ha afectado su economía, agravada por la reducción del suministro de petróleo procedente de Venezuela y las advertencias de sanciones a países que comercien combustible con La Habana.
En el encuentro transmitido por la televisión estatal cubana también se vio a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, quien ha sido mencionado por medios estadounidenses como posible interlocutor en contactos discretos con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.
Además, el gobierno cubano anunció recientemente la próxima liberación de 51 prisioneros, una medida realizada bajo la mediación del Vaticano, lo que algunos analistas interpretan como un gesto de distensión en medio del proceso de diálogo.
Díaz-Canel insistió en que el objetivo principal de las conversaciones es evitar una escalada mayor entre ambos países y tratar de encontrar soluciones a los problemas bilaterales más urgentes, en un contexto marcado por tensiones diplomáticas y dificultades económicas en la isla.
