La guerra como negocio.

Por Freddy González.

Según informes del Pentágono, la guerra de Estados Unidos contra Irán ha tenido un costo inicial superior a los 11.300 millones de dólares en su primera semana, lo que podría superar los 210.000 millones de dólares si se extendiera a unas cuantas semanas más, producto de las pérdidas y los gastos que suceden a diario.

Pero lo que es innegable, ni es objeto de ninguna duda, ni de especulación, es que la agresión premeditada de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, contra el Estado Islámico de Irán le ha costado a los contribuyentes estadounidenses la friolera de unos 11,300 millones de dólares en los primeros siete días, a razón de: 1,614 millones de dólares diarios, 67.26 por hora y 1.11 cada segundo.

Mientras el pueblo norteamericano en todos sus extractos sociales y económicos cargan con el peso de una guerra que en nada le beneficia y que según sonidos de opinión, tiene el rechazo de casi el 59% de sus ciudadanos, las grandes empresas armamentistas reciben pingües beneficios.

 Por ejemplo, se han destinado 1.700 millones de dólares en interceptores, 1.500 en misiles/municiones y cientos de millones en operaciones aéreas y marítimas.  Incluyendo la destrucción de activos como drones y cazas F-15.

Con el agravante que afirma que la mayor parte de estos gastos no estaban previstos en el presupuesto del Congreso, lo que implica una necesidad urgente de fondos adicionales para sostener la ofensiva.

Pero mientras los contribuyentes cargan con el peso de esa guerra que sabemos que se inició el 28 de febrero, pero que no se sabe ni la dimensión que adquirirá, ni su final, las principales beneficiarias son las industrias bélicas estadounidenses, en especial; la Lockheed Martin, la mayor fabricante de armas del mundo, en cuyo catálogo figuran sistemas avanzados de defensa, incluyendo los cazas F-35 Lightning II, F-22 Raptor, el avión de transporte C-130 Hércules, misiles de alto rendimiento, sistemas de defensa antimisiles THAAD y sensores avanzados.

Esa corporación, junto a otras cuatro (La RTX Corporation, La Northrop Grumman,  La BAE Systems y La  General Dynamics), son una especie de aves carroñeras que se alimentan de cadáveres, que su razón de ser es la guerra y los conflictos bélicos en todos los rincones del planeta, que donde no las hay, las provocan, que anidan junto a los halcones del Pentágono, y que son en gran medida los responsables de que el mundo actual este al borde del precipicio, provocando  una conflagración mucho mayor que la que provocó Adolfo Hitler en 1939,  con la Segunda Guerra Mundial,  que destruyó a Europa y las principales ciudades de Japón, la cual dejó más de 60 millones de muertos, una cifra doble de heridos y lesionados.  

Esas corporaciones no tienen partidos, no tienen colores, no tienen simpatía, no tienen sentimientos, no sufren por nada, sólo tienen intereses; sólo buscan aumentar sus ganancias sin importar cómo, aunque sea, sobre los cadáveres  de millones de ciudadanos: hombres, mujeres, niños y ancianos, que ni llegan a saber el porqué de su trágico destino.

Repitamos hasta el cansancio que lo que el mundo necesita es paz.

 No guerras.

Diálogo y entendimiento.

No agresión ni imposición.

Evitemos la hecatombe de la humanidad, respetando el derecho que tienen los pueblos a escoger sus caminos y el régimen de su preferencia; porque como dijo el insigne Benito Juarez: » Entre los Individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz».

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