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La Reverenda de Villa Mella: la voz de una tradición que se niega a morir

Por Sauris Ramírez

Villa Mella, Santo Domingo Norte. El sonido pausado de los panderos, las oraciones elevadas entre lágrimas y los cantos ancestrales acompañaron el último recorrido de Petronila Catalino de Jesús, conocida por generaciones de dominicanos como “La Reverenda”. Su despedida no fue únicamente un acto de duelo. Fue también una celebración de la memoria cultural de un pueblo que reconoce en ella a una de las más importantes guardianas de sus tradiciones.

La noticia de su fallecimiento ha conmovido profundamente a Villa Mella, comunidad reconocida por la riqueza de sus expresiones religiosas y musicales, donde la herencia africana y la fe popular han dado forma a una identidad única dentro de la cultura dominicana. Allí, La Reverenda se convirtió durante décadas en símbolo de continuidad cultural, espiritualidad y compromiso comunitario.

Más que una líder religiosa

Quienes compartieron con ella la describen como una mujer de profunda fe y gran sensibilidad humana. Su liderazgo trascendió los espacios ceremoniales para convertirse en referente moral, cultural y comunitario.

Fue una activa promotora de los cantos de salve, las celebraciones religiosas populares y otras manifestaciones que forman parte del patrimonio cultural inmaterial de la República Dominicana. Su presencia era habitual en velaciones, novenarios, festividades patronales y encuentros comunitarios donde la tradición oral encontraba una defensora incansable.

Para muchos habitantes de Villa Mella, La Reverenda representaba el vínculo entre generaciones. Era la voz que recordaba las enseñanzas de los mayores y la mano que guiaba a los jóvenes interesados en conocer y preservar sus raíces.

Un patrimonio vivo que despide a una de sus guardianas

Durante las exequias, el dolor por la pérdida estuvo acompañado de un profundo sentimiento de gratitud. Los asistentes no solo acudieron a despedir a una mujer querida, sino también a rendir homenaje a una portadora de saberes cuya vida estuvo dedicada a preservar una herencia cultural invaluable.

Los cantos, las oraciones y las expresiones musicales que acompañaron el sepelio reflejaron la estrecha relación entre la espiritualidad y la cultura popular que caracteriza a Villa Mella. Cada interpretación parecía recordar que las tradiciones sobreviven gracias a personas que las mantienen vivas mediante la práctica cotidiana y la transmisión oral.

Especialistas en patrimonio cultural coinciden en que la permanencia de las tradiciones depende de hombres y mujeres capaces de transmitir conocimientos, valores y experiencias. En ese sentido, La Reverenda fue mucho más que una participante de la cultura popular: fue una auténtica depositaria de la memoria colectiva de su comunidad.

Villa Mella y la herencia de sus ancestros

Villa Mella ocupa un lugar singular dentro del panorama cultural dominicano. Sus expresiones musicales y religiosas constituyen una de las manifestaciones más representativas de la herencia afrodescendiente en el país.

En este contexto, figuras como La Reverenda desempeñan una función esencial. Son ellas quienes conservan las historias, los rituales, los cantos y las prácticas que permiten comprender el profundo vínculo entre la identidad comunitaria y sus raíces históricas.

La partida de una portadora de tradición representa siempre una pérdida significativa. Sin embargo, también constituye un llamado a la responsabilidad colectiva de preservar y transmitir el legado recibido.

Un legado que permanece

Aunque su voz haya enmudecido, la presencia de La Reverenda continúa viva en la memoria de Villa Mella. Su ejemplo de servicio, humildad y compromiso cultural seguirá inspirando a quienes trabajan por la conservación de las expresiones tradicionales dominicanas.

Su despedida fue, paradójicamente, una reafirmación de la vida de las tradiciones que defendió. Los cantos que resonaron durante su sepelio, las palabras de reconocimiento pronunciadas por familiares y amigos, y la participación masiva de la comunidad demostraron que su legado permanece intacto.

La historia de La Reverenda recuerda que la cultura no habita únicamente en museos, archivos o libros. Vive en las personas que la practican, la enseñan y la transmiten. Y mientras Villa Mella continúe cantando sus salves, honrando a sus mayores y celebrando sus raíces, una parte de La Reverenda seguirá acompañando el camino de su pueblo.

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