El voleibol dominicano tiene una nueva figura que promete convertirse en sensación dentro y fuera de la cancha. Se trata de Moisés Ortiz, un gigante de 7 pies y 2 pulgadas de estatura que ya empieza a llamar la atención por su impresionante físico y proyección internacional.
Ortiz, oriundo de Baní, se ha integrado a la selección nacional masculina con la mirada puesta en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, donde República Dominicana busca seguir creciendo en el voleibol regional. Su llegada representa un refuerzo histórico para el combinado nacional, debido a que pocos atletas dominicanos han alcanzado una estatura semejante en deportes de alto rendimiento.
El joven central decidió inclinarse por el voleibol, pese a venir de una provincia tradicionalmente ligada al béisbol. Inspirado por su madre, la exvoleibolista Lourdes Valdez, encontró en la cancha su verdadera pasión y rápidamente comenzó a destacar gracias a su capacidad de bloqueo y alcance sobre la red.
Actualmente, Moisés desarrolla su carrera universitaria en Estados Unidos con la Universidad de Park, donde continúa perfeccionando sus habilidades mientras gana experiencia competitiva a nivel internacional. Además, ya ha formado parte de distintos eventos de NORCECA y torneos continentales con la selección dominicana.
Más allá de su talento deportivo, Ortiz también se ha convertido en una figura popular en redes sociales por su carisma y sus característicos bailes durante competencias internacionales, especialmente tras su participación en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, donde conquistó al público chileno.
Con apenas 22 años, Moisés Ortiz se perfila como una de las grandes esperanzas del voleibol masculino dominicano y una pieza que podría cambiar la historia de esta disciplina en el país gracias a su combinación de altura, talento y personalidad.

