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Pretender replicar lo de Venezuela en Cuba  es una aventura destinada a fracasar.

Por Freddy González

Después de la captura y secuestro del presidente Nicolás Maduro Moro y su compañera Cilia Flores, los ojos de Donard Trump, están puestos sobre Cuba.

Concluida la acción terrorista de la administración Trump en Venezuela, el comando Sur de EEUU ha trasladado parte de sus barcos de guerras hacia aguas, al norte de Cuba, lo que,  junto  al reciente intento de un grupo de mercenarios de penetrar a la isla con fines subversivos, evidencian los planes de su administración de tratar de repetir los episodios del pasado 3 de enero en la República Bolivariana de Venezuela.

En una reciente declaración de su Majestad Donald III, al ser cuestionado sobre si su gobierno está desempeñando un papel en la caída del gobierno de Miguel Díaz-Canel, dijo:  

«Que durante 50 años el derrocamiento de las autoridades cubanas ha sido la cereza del pastel».

Agregando que es solo “cuestión de tiempo” antes de que los cubanos estadounidenses puedan regresar a su país natal, lo que sería después de la guerra con Irán.

Por lo que no es descartable el rumor que igual como lo hicieron contra Maduro, la administración de Trump se invente acusaciones y falsos cargos contra las principales figuras del régimen cubano, para encubrir sus planes de agresión militar directa contra Cuba.

El odio visceral contra el pueblo y la revolución cubana que expresa el esquizofrénico y desquiciado de Donald Trump, sobrepasa los límites de la razón para caer en una obsesión demencial, superando todos los límites y las medidas que en 66 años han aplicado 13 presidentes y 16 administraciones estadounidenses desde Dwight Eisenhower hasta la suya propia.

Las medidas de acoso y hostigamiento contra Cuba comenzaron después del triunfo de la revolución cuando en octubre de 1960, el  presidente Eisenhower, impuso un embargo parcial, el que fue incrementado y endurecido después del fracaso de la fallida invasión de Playa Girón el 17 de abril de 1961, donde tropas mercenarias reclutadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), fueron derrotadas en 72 horas por las Fuerzas Armadas de la Revolución lideradas personalmente por su Comandante y líder Fidel Castro Ruz; decidida esta vez por la administración de John F. Kennedy mediante la Orden Ejecutiva 3447, del 3 de febrero de 1962.

Dicha ordenanza prohibió casi todo comercio, congeló activos cubanos y buscó el aislamiento internacional de la revolución y el pueblo cubano, para su posterior derrocamiento; tratando de lograr lo que no pudieron sus mercenarios, y no han logrado las administraciones estadounidenses en 66 años con ese abusivo y criminal embargo económico y financiero.

La política de asfixia y estrangulamiento contra la revolución y el pueblo cubano ha sido una constante de todas las administraciones estadunidense, posteriores a la revolución, no importando fueran demócratas o republicanas.

Muestra de esto, fue que en la administración demócrata Bill Clinton en 1996,  se aprobó La Ley Helms-Burton, para endurecer el embargo, sancionando a toda empresa o país que hiciera cualquier tipo de transacción comercial, económica o financiera con Cuba, dándole categoría de Ley, lo que implicaba que ningún presidente pudiera levantarlo sin la previa aprobación del Congreso.   

Que lo hizo extraterritorial, permitiendo demandar en tribunales de EEUU a empresas extranjeras que hagan cualquier negocio con las empresas recuperadas por la revolución.

 Que restringió la entrada a EEUU a empresarios que invirtieran en Cuba.

Pero es indudable,  que el que ha actuado con la mayor saña, ha sido el  mitómano  Donald Trump,  que en su pasado periodo presidencial 2017-2021, dispuso de unas 243 medidas  para endurecer, estrangular y asfixiar al pueblo y la revolución;    las que ha causado pérdidas millonarias al pueblo de Cuba,  afectando áreas sensibles como la salud, la educación, la  agricultura,  energía,  el  turismo, las remesas, el desarrollo tecnológico y científico,  y otros renglones básicos para su desarrollo.

Que nuevamente instigada por la gusanera cubana de Miami, que dirige Marco Rubio, su  administración, ha dictado 26 nuevas medidas, en busca de doblegar y quebrantar la voluntad y la dignidad del pueblo cubano de persistir en el camino de la revolución, trazado por Fidel y continuado por Raúl Castro y Diaz Canel.

El cerco con el que las administraciones estadounidenses han pretendido derrotar la revolución cubana no la ha tenido ningún pueblo, ni ciudad en la historia.

Nunca a lo largo de la historia de la humanidad ningún pueblo o país ha resistido por tan largo tiempo una situación de cerco y aniquilamiento como el de Cuba.

No lo fue, el cerco de 20 años que los otomanos hicieron a la cuidad de Candía en la  antigua Creta; no lo fue  el de Ceuta; asediada por España por casi 30 años, ni lo fue el de la heroica ciudad de Leningrado, cuna de la revolución bolchevique, sitiada por tropas alemanas por 872 días, (2 años  4 meses y 22 días ).

Cuba ha sobrevivido a un cerco con fines de aniquilamiento de 66 años, (792 meses, 3,168 semanas, 23,760 días y 570,240 horas) y los imperialistas no han podido ni pondrán vencer la voluntad y la dignidad del pueblo cubano y su gobierno.

Frente al coraje y la hidalguía, Trump pretende replicar en Cuba, con otra dimensión, el guion venezolano, mediante una agresión armada, tratando de repetir lo de Girón, pero sin la máscara de los mercenarios; sino mediante sus fuerzas del Comando Sur, comisionado para tal misión.

Ante esta nueva escala de agresión, el pueblo, el gobierno y la revolución resistirán, y los planes de Trump y los halcones del Pentágono de repetir la acción del 3 de enero en Venezuela fracasarán, porque el pueblo cubano ha resistido seis décadas de acoso y conspiración constante.

Porque en Cuba hay una dirección colegiada en las manos diestras de Raúl Castro y Díaz Canel, que ha continuado tras la muerte de Fidel. Un partido y un pueblo unificados alrededor de su gobierno, dispuesto a defenderlo pese las dificultades materiales que han producido el criminal embargo.

Que lo sepan Trump y Marco Rubio, Cuba no está sola, cuenta con el apoyo solidario de todos los pueblos del mundo, amantes de la paz y la solidaridad entre las naciones.

Denunciamos los planes de Trump y Marco Rubio, de agredir y desestabilizar el gobierno cubano, y decimos a viva voz,  que los planes imperialistas  contra Cuba no pasarán.

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